Desde 1915
Nuestra historia
La historia de la familia Jofre en el mundo de los churros comienza en 1915 en Cassà de la Selva, un pequeño pueblo de las comarcas gerundenses, donde la familia Jofre-Lloveras residía, compaginando la gestión de una fábrica de tapones de corcho con una empresa de ferias, incluyendo atracciones para niños y churrerías. Esta tradición familiar, que abarcó las festividades mayores y mercados de Girona, marca el inicio de una historia que supera el siglo de existencia.
La evolución de la familia en este sector llevó a Luis y Joan, hijos de los fundadores, a trasladarse a Olot, estableciendo allí su núcleo de operaciones. Con el tiempo, la tercera generación continuó expandiendo la presencia en las ferias de la región, manteniendo la esencia de la churrería junto a innovaciones que revitalizaron el negocio.
El 2009 significó un antes y un después con la apertura del primer local comercial en Sant Feliu de Guíxols, dando un giro modernista al concepto de churrería. Este paso consolidó a la empresa y definió un nuevo modelo de negocio que, en 2016, se reforzó con la inauguración del establecimiento en Playa de Aro, una zona de alto tráfico turístico, estableciendo la primera churrería en un importante corredor comercial.
Desde la apertura en Playa de Aro en 2016, el negocio ha crecido hasta convertirse en un referente de la gastronomía local, destacando por su calidad y la diversidad de sus productos, especialmente los churros y porras con un sabor único y una amplia selección de churros de chocolate.